6.4.07

Camino

Camino. El entrecejo en las baldosas. Furia, es una palabra que no me disgusta tanto como me asquea decirla. Hasta la posición de los labios es desagradable. Suena a escena clave de telenovela mexicana.

Me encanta, cuando como milanesas, el juguito de la ensalada de tomate, mezclado brutamente con los restos de mayonesa y pan rallado del plato, bien mojadito con pan.

Sueño muchas veces, que me caigo. Como todo el mundo. Nada especial.

Siempre digo que mi color preferido es el violeta, pero creo que, profundamente, amo el color azul. Si, es el azul. Pero tampoco para ponerle semejante título. No tengo ganas de excluir los demás colores. Es una costumbre que aborrezco.

Sí, me gusta pintar. Pinto horrible, al margen de que pueda darle un clima de creatividad. Ni ahí se plasma en la puta hoja. Nunca.

Me incomodan mucho las discusiones políticas. Un poco por desobedecer el mandato familiar y por haber bebido mucho de ellas, otro porque no se un pito de política y toda opinión que pueda emitir estaría atiborrada de subjetividades inconexas y contradictorias. Por lo tanto, sería una discusión segura.

Escapo de la soledad invariablemente. Pero siempre hay un momento en el día en que si no estoy sola, mato a alguien.

Siempre guardo un secreto. No por mucho tiempo, porque soy de esas que no saben como ocultar secretos (propios, los ajenos es otro tema). Así que siempre me invento alguno, aunque sea pequeñito...

Me emocionan muchas cosas. Soy de esas insoportables que le encuentran a todo algo bello, algo lindo, pero sabiendo profundamente que no lo tiene. Sin embargo ahí está, a la vista de todos, y siento que solo yo puedo verlo. Creo que es un aspecto de mi puta soberbia.

Soy extremadamente caprichosa. Y punto.

Me gusta frotarme los pies, tenga frío o no. Aunque siempre los tengo fríos, y aunque no me gusten mis pies.

Amo leer en voz alta, pero a alguien. Me da mucho placer contar literatura, de la linda. Entro como en un estado de éxtasis infinito. Bah, infinito....hasta que termina el texto, que me da mucha tristeza. Entonces me pongo insoportable: “¿te leo otro?”.

Subo las escaleras. Odio los marcos de las puertas. Parecen que tuvieran que rendir culto a algo. Claro, a la puerta. Son como imágenes fieles, postradas y empotradas. Innecesarios.


Me gusta ponerme bizca por la calle y ver las formas de las cosas. Porque sostengo que uno no ve las cosas como son hasta que las mira de otro modo. Otra locurita que tengo.

Después de llorar, pero de llorar en serio, me gusta mucho el sabor que queda en la boca. Es especial, no sé, raro, distinto. Es como el consuelo que me queda después de haber desgarrado los ojos. Como un premio. Muy ricos besos después del llanto. Lo recomiendo.

Hace un tiempo que tengo una sensación extraña. No sé que es. Dije que era extraña. Los pies dirigen su propia orquesta. Fuera de mí. Camino por la línea amarilla. Me toco la punta de la nariz. Los pies siguen chuecos.

5.4.07

Cansancio


Y de los replanteos
y recontradicciones
y reconsentimientos sin o con sentimiento cansado
y de los repropósitos
y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables
y del revés y del derecho
y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios
y de lo insípido y lo sípido de lo remucho y lo repoco y lo remenos
recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes de lo remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos
repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje
y treta terca en tetas
y recomienzo erecto
y reconcubitedio
y reconcubicórneo sin remedio
y tara vana en ansia de alta resonancia
y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario
y poro loco
y parco espasmo enano
y monstruo torvo sorbo del malogro y de lo pornodrástico
cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos
de tanto error errante
y queja quena
y desatino tísico
y ufano urbano bípedo hidefalo
escombro caminante
por vicio y sino y tipo y líbido y oficio
recansadísimo
de tanta tanta estanca remetáfora de la náusea
y de la revirgísima inocencia
y de los instintitos perversitos
y de las ideítas reputitas
y de las ideonas reputonas
y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias
desde qué mares padres
y lunares mareas de resonancias huecas
y madres playas cálidas de hastío de alas calmas
sempiternísimamente archicansado
en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo o sensitivo tibio
remeditativo o remetafísico y reartístico típico
y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua
y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulasy sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras
simplemente cansado del cansancio
del harto tenso extenso entrenamiento al engusanamiento
y al silencio.

Oliverio Girondo.

3.4.07

Chamamé

Una tarde de enero tomé mi canoa pa’dar una vuelta
me dijeron cuidate que con la tormenta te vas a perder
pero soy correntino machazo en mi pago y baqueano en el delta
salí cuando entraban las primeras luces del atardecer.

Cuando ya estaba oscuro como boca e’lobo pretendí volverme
pero el río engañoso me llevó a empujones a orillas del mar
y desalentado sin ver más la costa, para entretenerme panza para arriba contando estrellitas me puse a pensar.

Yo pensaba en lo poco que vale el hombre cuando está tan solo
pero tuve una idea que en aquel momento me hizo reaccionar
haré una proeza como Vito Dumas seré Marco Polo
y al volver a mi pago toditas las guainas me querrán besar.

Y a los pocos días de navegación
tuve una alegría pues ya me creía Cristóbal Colón,
y andaba con pena cuando vi el manchón
que no era ballena y sí tierra buena, caray qué alegrón.

Cuando puse un pie en tierra y pegué una olfateada por si era Corrientes,
y al ver a un paisano con una escopeta le pregunté a él,
si el rancho e’La Cambicha quedaba muy lejos,
dijo buenamente, usted está en Cuba patria socialista, tierra de Fidel.

Yo quería volverme por lo que leía en el diario La Prensa,
pero al ver los cubanos trabajar contentos por el porvenir,
hoy la tierra es de todos, no hay analfabetos y hasta un niño piensa,
que aquel que entre en Cuba con aires de guerra no podrá salir.

Porque aquellos fusiles que ayer apuntaban al pueblo oprimido,
son los que hoy defienden en manos del pueblo su revolución,
son los que en mi pago los llevan milicos de dos apellidos,
son los que tendremos el Mocho Raela, Jesusa y Ramón.

Y con mi canoa y mi chamamé
dejé a Raúl Roa y puse la proa a mi pago otra vez,
y a los correntinos yo he de serles fiel, y aquí yo termino
¡que mueran los yanquis que viva Fidel!


Este chamamé lo apendí de chica, de mis hermanas que también lo aprendieron de chicas. Una melodía que nos une, no tanto como su poesía...

29.3.07

Los Heraldos Negros

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
talvez un jueves, como es hoy de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y,
jamas como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro


también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…
Cesar Vallejo.

22.3.07

dsfnñsdkjfh

En la vida suceden muchas mas cosas de las que podemos procesar.
De ahí que estés en la parada del bondi, escuchando musica, y te pase bien por al lado el 346.
No te preocupes, pasa.

Mi problema es que dejé de existir hace tiempo.
Ahora solo me queda esperar a mi cuerpo.

Actualizando la rutina...

8.3.07

Llueve

Tormenta
pánico y tormenta

Llueve
llueve con pánico y tormenta

Alerta
gotas de tormenta

Alerta que llueve
llueven gotas de pánico
en la tormenta

Asco
gotas de tormenta

Gotas de asco
llueven alerta
en la tormenta de pánico

Tibias
tibias gotas
que llueven alerta
en el asco pánico
de la tormenta.

Para un mejor amor

PARA UN MEJOR AMOR


"El sexo es una categoría política."
Kate Mills

Nadie discute que el sexo

es una categoría en el mundo de la pareja:
de ahí la ternura y sus ramas salvajes.

Nadie discute que el sexo

es una categoría familiar:
de ahí los hijos,
las noches en común
y los días divididos
(él, buscando el pan en la calle,
en las oficinas o en las fábricas;
ella, en la retaguardia de los oficios domésticos,
en la estrategia y la táctica de la cocina
que permitan sobrevivir en la batalla común
siquiera hasta el fin del mes).

Nadie discute que el sexo

es una categoría económica:
basta mencionar la prostitución,
las modas,
las secciones de los diarios que sólo son para ella
o sólo son para él.

Donde empiezan los líos

es a partir de que una mujer dice
que el sexo es una categoría política.

Porque cuando una mujer dice

que el sexo es una categoría política
puede comenzar a dejar de ser mujer en sí
para convertirse en mujer para sí,
constituir a la mujer en mujer
a partir de su humanidad
y no de su sexo,
saber que el desodorante mágico con sabor a limón
y jabón que acaricia voluptuosamente su piel
son fabricados por la misma empresa que fabrica el napalm
saber que las labores propias del hogar
son las labores propias de la clase social a que pertenece ese hogar,
que la diferencia de sexos
brilla mucho mejor en la profunda noche amorosa
cuando se conocen todos esos secretos
que nos mantenían enmascarados y ajenos.

Roque Dalton.