30.11.07

Un hallazgo.

Cada vez mas lejos el bálsamo de los ojos,
que ya no miran ni siquiera ciegos,
no ni quiera yertos
al otro puro rostro nonato del nónuplo cielo,
tan oportuno.

La hormonita

El sabio cáliz presto en la sien
cruza la médula, de revés.
Tuerzo las líneas del escote
para saberte cerca,
y el anarco deseo
queda inmóvil en tu receurdo.
Sabràs que te veo?
Y si me extirpo los ojos,
crudos de toda verdad,
sabrás que no miento?
Intento un nervio,
sólo uno,
que no estalle sin saber
morir a tiempo.

Asesíname

Cuando viniste a mi
Cerré la puerta pero abrí
Asesíname, asesíname.
Por darte lo que dí
Me convertí en un souvenir.
Asesíname, asesíname.
Dejé tu imagen en el cajón,
Guardé tu alma en el mellotron
No quiero más que me des
Con cuentagotas tu amor
Es sólo rock and roll
Pero ya es mucho para vos
Asesíname, asesíname.
No quiero más que me des
Con cuentagotas tu amor.
Yo me quiero morir
No aguanto más estar aquí
Asesíname, asesíname
Asesíname, asesíname.
All you need is love,love, love
Love, love, love
One, two three, four, five, six, seven,
All good children go to heaven.

28.11.07

Ate Nuebo

En el mundo contemporáneo coexisten dos almas, la de la revolución y la decadencia. Sólo la presencia de la primera confiere a un poema o un cuadro valor de arte nuevo. No podemos aceptar como nuevo un arte que no nos trae sino una nueva técnica. Eso sería recrearse en el más falaz de los espejismos actuales. Ninguna estética puede rebajar el trabajo artístico a una cuestión de técnica. La técnica nueva debe corresponder a un espíritu nuevo también. Si no, lo único que cambia es el paramento, el decorado. Y una revolución artística no se contenta de conquistas formales.
.Nicolás Guillén.
Poeta y Revolucionario Cubano.
"Búcate plata,
búcate plata,
poque no doy un paso má;
estoy a arró con galleta, na má.
Yo bien sé cómo etá tó,
pero biejo, hay que comé:
búcate plata, búcate plata,
poqque me boy a corré.
Depué dirán que soy mala,
y no me quedrán tratá,
pero amó con hambre, biejo,
¡qué bá!
Con tanto sapato nuevo,
¡qué bá!
Con tanto reló, compadre,
¡qué bá!
Con tanto lujo, mi negro,
¡qué bá!"
Quizá sea eso que llaman el Hombre Nuevo, que tantas veces entre feroces llamaradas y agudos páramos, buscamos sin reproches las vertientes, las que comulgan cada vez con cada puño, con cada emboscada, dejándonos morir una vez más;
por parir.

27.11.07

Lucía

9

4…5…6... indiecitos…7…8…9…indiecitos…10 indiecitos son… Lucía canta. Horrible, pero todos sabemos que no va a dejar de cantar, lamentablemente.

Lucía

8


Lucía está nerviosa, le duele la panza y salta arriba de la cama, comiéndose una uña. Se marea, un poco. También le baja la presión. Se acuesta concentrada en los puntos luminosos que ve a través de sus párpados. Empieza a distinguir algunas figuras, todas llenas de luz: largas cintas plateadas, espirales, rocas, ramas de árboles secos, madejas de hilo; y toman cada vez más forma y color: una mesa dibujada, una cama revuelta, una canilla abierta, una mirada, un cenicero, un graffiti en imán, una carcajada hermosa y un abrazo. Lucía se levanta despacito. El pie todavía le duele y renguea. Mira el morado de su uña y, tan anarco como cada uno de sus pensamientos, estallan en su cabeza esos ojos, enormes, de muchas pestañas, de madera pulida (por momentos, cuando se miran muy cerquita, sí, en ese momento, parecen dos lagos de miel), llenos de brillo. Lucía tiene miedo, no sabe todavía por qué, pero muy en el fondo se elabora la respuesta: nunca la miraron de esa manera, nunca fue tan débil frente a una persona y tan fuerte al mismo tiempo. Sucede que esta vez Lucía está enamorada. Saca la botellita de agua helada del congelador (hay cosas que no cambian), pone la pava y espera. Lucía escribe: “Camino. El entrecejo en las baldosas. Furia, es una palabra que no me disgusta tanto como me asquea decirla. Hasta la posición de los labios es desagradable. Suena a escena clave de telenovela mexicana.
Me encanta, cuando como milanesas, el juguito de la ensalada de tomate, mezclado brutamente con los restos de mayonesa y pan rallado del plato, bien mojadito con pan.
Sueño muchas veces, que me caigo. Como todo el mundo. Nada especial.
Siempre digo que mi color preferido es el verde, pero creo que, profundamente, amo el color azul. Si, es el azul. Pero tampoco para ponerle semejante título. No tengo ganas de excluir colores. Es una costumbre que aborrezco. Sí, me gusta pintar. Pinto horrible, al margen de que pueda darle un clima de creatividad. Ni ahí se plasma en la puta hoja. Nunca. Subo las escaleras. Odio los marcos de las puertas. Parecen que tuvieran que rendir culto a algo. Claro, a la puerta!. Son como imágenes fieles, postradas y empotradas. Innecesarios .Hace un tiempo que tengo una sensación extraña. No sé que es. Dije que era extraña. Los pies dirigen su propia orquesta. Fuera de mi. Camino por la línea amarilla. Me toco la punta de la nariz. Los pies siguen chuecos. Anexaré en día mas inteligente.