19.11.07

Lucía

2

Llueve en Buenos Aires y el viento hace más violenta la noche del martes. Lucía corre esquivando charcos y con una mano en la cabeza; en la otra lleva un puño apretando un par de monedas. Llega al teléfono. Por suerte no hay nadie hablando. Bruta y torpe como es, y más en estas circunstancias, mete las monedas en la ranura y marca el número.“Hola, soy Lucía. Te llamo, como habíamos quedado. Voy a estar en casa. Tengo el teléfono roto. Cualquier cosa, llamáme al celular. Un beso.”

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